domingo, 18 de abril de 2010

Voluntad

Siempre he admirado a los científicos del pasado. Eran hombres y mujeres fueres y seguros, convencidos de sus hechos y de su palabra, aunque a veces sus errores pudiesen ser perniciosos. ¿Quién iba a imagina que la luz estaba dividida en rayos? Es más, ¿quién iba a creer al loco que decía que la luz eran partículas ondulando por todas partes si aún ahora nos cuesta creerlo y asimilarlo? Las convicciones de estas personas pudieron llevar a algunos a la muerte o al rechazo social, siendo considerados como locos.
Ahora, este tipo de hechos están reconocidos socialmente, pero nos falta mucho por avanzar para llegar a la aceptación general de todos y cada uno de los distintos individuos que la conforman. Es primordial escuchar escuchar y luego juzgar pensando friamente, sin precipitarse ni dejarse llevar por los sentimientos de rechazo o de obligación que nos invaden cada vez que observamos algo. Sólo así conseguiremos que todo avance de una forma equilibrada.

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