Hace apenas un mes apareció en las noticias una imagen de Jesucristo creada en la Edad Media que había sido dañada por un hombre que afirmaba que él era el verdadero hijo de Dios. La mayoría de las personas que opinaban acerca de este hecho (siendo mujeres mayores por lo general) consideraban a este hombre como un "loco", un "energúmeno" o como alguien que poseía alguna enfermedad mental.
Desde aquí abro el debate reflexivo interior y que desemboca hacia el exterior que deseo plantear: ¿estaremos tropezando dos veces con la misma piedra? No hay ningún hecho palpable en el presente que evidencie la divinidad de Jesucristo; ahora ambos personajes están en igualdad de condiciones.
Están juzgando a un hombre al igual que ocurrió con Jesús de Nazaret, están cometiendo probablemente el mismo error y no quieren mirar atrás para recordar algo que ahora está en duda si les conviene recordar o no.
sábado, 3 de julio de 2010
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